El problema es
que pensamos que la gente es de verdad. Ya ves tú, como si el decir un te
quiero antes de tiempo nos fuera a librar de la catástrofe. Pero somos
impetuosos y nos adelantamos a los acontecimientos antes de ni siquiera haber
llegado al segundo plato. Prometemos y perjuramos, y nos encadenamos para
después querer desatarnos, así de rápido. Pasamos del estado líquido a gaseoso
sin haber alcanzado el punto de ebullición, y luego nos extraña que las
personas nos duren tan poco. Pero si ya no duran ni los móviles. Se ha reducido
todo a la mínima expresión. Los mensajes cada vez llegan más rápido y son más
cortos, la inocencia cada vez se acaba antes y cada vez hay más eyaculadores
precoces. ¿Dónde quedó la naturalidad? Hoy en día nacemos con un kit de
supervivencia básico. Una regla y un compás. Medir lo que ofrecemos en función
de lo que queremos obtener no es real, es automatismo, es el puro raciocinio
llevado a la absurdez absoluta. “No le cojo de la mano porque si no va a pensar
que me gusta”. Pero en cambio no pasa nada por cogerle de la polla. ¿Nos hemos
vuelto locos? No sé vosotros, pero yo sí. Me parece menos loco hacer locuras
por amor que conocer, desear, follar y
desaparecer. En nuestro mundo al revés los desconocidos son de los pocos de los
que nos podemos fiar. Hasta que luego se vuelven conocidos, y te dan por culo.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
viernes, 26 de diciembre de 2014
Innecesarias
Como el remake de “Perros de paja”,
como el polvo que hay
debajo de mi cama,
como las llamadas que haces a las tres de la mañana.
Todo
se resume
a que son
innecesarias.
sábado, 13 de diciembre de 2014
Despedida sin adiós
Un folio en blanco, una canción
por escribir, un boceto de un cuadro, un electrón desapareado, una espina de
una estaca, una legaña por la mañana, una lágrima en la lluvia, un castillo sin
muralla, un libro sin leer, un examen sin estudiar, una conversación sin escuchar.
Un grito en el silencio, un salto en el vacío, una película sin final, un te
quiero en el whatsapp, una madre sin su hijo, un orgasmo sin sentido, un cómic
sin viñetas, una bailarina con muletas, una cometa sin cuerda, un globo sin
aire, una balada sin baile, un lo siento sin abrazo. Una tormenta sin rayos, un
beso sin rozar los labios, una calada sin cigarro, una cerveza sin gas, un
auxilio sin rescate, una palabra en braille, una cama sin sábanas, una vela sin
llama. Un castillo sin dragón, una lámpara apagada, una calle sin asfalto, un
café sin azúcar, un mar sin olas, una flor sin pétalos, una polilla sin alas,
una piedra que flota en el agua. Una despedida sin adiós.
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