Traté de ver el mundo con tus ojos,
pinté de color rosa la tristeza,
vestí con una falda mi autoestima,
me hiciste ver el lado bueno de las cosas.
Nadé desnuda el río hacia tu boca,
abrí de par en par mis sentimientos,
tomé algún que otro día un mal atajo,
no quise un corazón con presupuesto.
Tampoco medí en palabras sentimientos,
colgué las etiquetas de un perchero,
soplé el polvo viejo de una caja
que guardaba la ilusión que no encontraba.
Dejé que me compraras la sonrisa,
también que regalaras tus mentiras,
y tú, que vas de loco policía,
me robaste la rosa y me dejaste las espinas.
Son estas historias las que acaban,
las que no aparecen en cuentos de hadas,
donde el príncipe no salva a la princesa
y se va con el dragón hasta su cama.
Las calabazas ya nunca más serán carrozas,
a las doce se convierten en excusas,
Nunca Jamás no es un país junto a una estrella,
es el letrero que pone fin a nuestra historia.
Supongo que en un tiempo nos veremos,
cada uno con sus logros y derrotas,
y sé que sonreiré sin reprocharte
que nunca conseguí que me quisieras.
lunes, 28 de abril de 2014
jueves, 24 de abril de 2014
Intersección
Yo subo escaleras que tú bajas,
tú asfaltas las aceras que yo cruzo,
tú compras libros que yo presto,
yo invento cuentos sobre el mundo,
y por el mundo tú das la cara
y yo voy de culo contra él.
Tú tan Coelho y yo tan Neruda,
solo me encuentras si me desnudas
con esa mirada que todo lo calla,
y solo es cuando callo que tú hablas.
Yo ando siempre en círculos cerrados,
tú vas en línea recta y contra el viento.
Yo rompo con palabras lo que callas,
tú guardas lo que piensas con silencios.
Y así entre círculos y rectas,
somos trayectorias paralelas
que hacen esquina en una cama,
mientras yo subo y tú bajas.
Yo subo hacia tu boca,
tú bajas por mis bragas,
y solo ahí no importa
si subimos o bajamos,
porque cuando dos líneas se juntan
se encuentran en el mismo punto,
se encuentran en el mismo orgasmo.
tú asfaltas las aceras que yo cruzo,
tú compras libros que yo presto,
yo invento cuentos sobre el mundo,
y por el mundo tú das la cara
y yo voy de culo contra él.
Tú tan Coelho y yo tan Neruda,
solo me encuentras si me desnudas
con esa mirada que todo lo calla,
y solo es cuando callo que tú hablas.
Yo ando siempre en círculos cerrados,
tú vas en línea recta y contra el viento.
Yo rompo con palabras lo que callas,
tú guardas lo que piensas con silencios.
Y así entre círculos y rectas,
somos trayectorias paralelas
que hacen esquina en una cama,
mientras yo subo y tú bajas.
Yo subo hacia tu boca,
tú bajas por mis bragas,
y solo ahí no importa
si subimos o bajamos,
porque cuando dos líneas se juntan
se encuentran en el mismo punto,
se encuentran en el mismo orgasmo.
viernes, 11 de abril de 2014
Mi amiga ciclotímica
Yo tenía una amiga ciclotímica, anoréxica y puta.
Era divertido observar cómo se limaba las uñas solo los días de lluvia. Cómo cantaba canciones que llegaban al alma, sonreía y se fumaba una pipa mientras decía: es que cantar me quita el hambre. Ella lo llamaba vida. Yo añadía en mi cabeza "tirada por la borda".
Un día caminaba hacia su casa. Había comprado una aguja y tinta para grabarnos en la piel algún símbolo satánico de esos que duelen solo de verlos. No sé, lo cierto es que a mí no me gustaban. Ya estaba llegando al portal cuando vi unos pies colgando del alféizar de la ventana. Era un día gris. Ahí estaba ella, sentada desde el séptimo piso con la mirada perdida, su mano sosteniendo un cigarro y el filtro manchado de carmín rojo. Pasé por delante de la ambulancia y subí los siete pisos por las escaleras. A cada escalón que subía tranquilamente, una posibilidad nueva se me ocurría. Sí, no, sí, no, sí, no. Solo era otro intento de llamar la atención, pensaba. Una forma cobarde de afrontar la vida, decían. Luego llegaba a su cuarto y me esperaba tumbada en la cama riéndose a carcajadas como diciendo: "eres un pringado, en la vida me suicidaría tirándome por una ventana". Ella era más de disecarse y colgarse a modo de cuadro para decorar el salón de su casa. Entonces yo me cabreaba y me daban ganas de facilitarle la vida tirándole por la ventana.
Pero yo verdaderamente la admiraba. Me apasionaba esa manera tan suya de desafiar las leyes de la física. A veces me imagino que si fuéramos piedras la mayoría de nosotros seríamos lanzados en forma de parábola y caeríamos al suelo sin más. Pero ella era tan inalcanzable y testaruda que daría dos vueltas de espiral en el aire y saldría disparada al infinito.
Y en los días buenos, ah, era la persona más feliz y jodidamente loca del universo. Sus dos horas de alegría compensaban las semanas de autodestrucción y derrotismo. Era como un chute de heroína, un orgasmo, felicidad en estado puro, hasta me dolían las mejillas de tanto reír. Debe ser agotador ser tan intensa.
Algunos dicen que hay que ser bueno en la vida, no sé porqué la frivolidad está tan mal vista. A mí me parece mucho más auténtica. Así que yo qué sé, la utilicé. En aquella época me aburría tanto que tan solo me dejé arrastrar por su locura y ella era mi evasión, mucho mejor que la cocaína, os lo juro. Siendo francos, en el fondo sabía que nunca alcanzaría tal grado de excentricidad por mucho que ella me cogiera de la mano y me llevara por sus caminos de la amargura. Pero era de estas épocas en las que corre la brisa y hace sol, y ya está, no piensas en nada más. Dejó de existir el tiempo, el tic tac lo marcaban nuestros corazones, confirmando así lo que nos temíamos los dos. Eso de que la vida es tan paradójica que en la locura se encuentra la armonía.
Lo cierto es que para mí solo fue un capítulo más de mi biografía a escribir. He de reconocer que a veces extraño esa inestabilidad, esa Kurt Cobain mujer, esa locura transitoria de vida. Tan solo es una chispa de nostalgia. Con el tiempo suele pasar que el ser humano crece y madura, al menos eso dicen. Yo me quedé por el camino, pero cuando paso por su casa me doy cuenta de que ya no soy el mismo. Ya no miro atrás para ver si están los pies colgando de la ventana, más que por miedo a encontrarla, por no tener que enfrentarme a esa mirada. La mirada que dice: "¿Por qué has tardado tanto?".

sábado, 5 de abril de 2014
Imposibles
Nos empeñamos en cambiar las reglas del juego,
conseguir alcanzar la meta más difícil,
saltar al vacío desde el precipicio más alto.
No nos damos cuenta de que el recorrido que elegimos
no siempre hace que cambie el final,
que no se puede intentar juntar dos piezas
que no son del mismo puzzle.
conseguir alcanzar la meta más difícil,
saltar al vacío desde el precipicio más alto.
No nos damos cuenta de que el recorrido que elegimos
no siempre hace que cambie el final,
que no se puede intentar juntar dos piezas
que no son del mismo puzzle.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)