- Nada es eterno.
- Eso es mentira.
“Y vivieron felices para siempre” curiosamente se usa para
dar lugar a un final. Pero puede ser que, efectivamente, exista lo eterno.
Quizás no tal y como nos lo enseñaron, sin vivir felices ni comer perdices. No,
se trata de otra cosa. Lo eterno no es el hecho de permanecer junto a alguien
para siempre, pues aunque así fuera incluso eso tiene su final. Es más bien la
capacidad que tiene un ser finito de crear algo infinito mediante su recuerdo.
Hasta al olvidar el orden exacto de los acontecimientos, o
los propios hechos que acontecieron, seguimos recordando pequeñas piezas que
nos recrean lo que sentimos. Pues no siempre recordamos lo que se nos dijo,
pero sí lo que nos hicieron sentir. Las palabras no lo son todo, pues hay
sentimientos que se disipan con el paso del tiempo a pesar de que cada día las
palabras intenten retenerlos. En cambio, hay sentimientos capaces de permanecer
estancados dentro de nosotros a pesar de que ya no haya palabras, ni razones
para quedarse.
Existe la posibilidad de crear lo eterno, mientras haya
alguien para recordarlo.
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