Recupera los colores. Vuelve a sonreír. Rescata la ilusión. Observa como cada nota del pentagrama asciende línea a línea. Escucha la melodía que ya nunca más volverá a ser triste. Se perdieron los colores apagados, las palabras de melancolía, las frases de despedida, la oscuridad que no dejaba ver la luz al fondo del pozo. Resurge de entre las cenizas que quedaron tras aquel incendio de nieve. Grita, salta, ríe, llora de alegría. Siente esta felicidad instantánea, que quizá ya no vuelva. Que este momento no se recupera. Que esta carrera hacia la meta llamada felicidad no es más que un baile hacia la misma. Olvida lo que te duele y transfórmalo en lo que te hace grande, lo que te haga coger impulso para salir a la superficie y respirar el aire. Como si fuéramos delfines, como si fuéramos felices, como si solo tuviéramos esta vida.
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