La SCRA (Sociedad de Corazones Rotos Anónimos), fundada por
Walt Disney en mil años luz a.p.H. (antes de la primera Hecatombe) declara que
todo síndrome de abstinencia de amor se manifiesta por una serie de fases entre
las cuales destacan la negación o etapa del pavo real, seguida del efecto
opuesto al que genera el mismo amor, es decir, la soledad. Dichas fases no son consecutivas,
sino intercambiables entre sí, pues al igual que se avanza en el proceso de
curación, también se retrocede por medio de los recuerdos embellecedores de la
realidad, los cuales generan un alto índice de estancamiento. No por ello deja
de ser un proceso evolutivo y dinámico cuyo desenlace será aquel que uno mismo
quiera ponerle, siempre de la mano del antídoto idílico: quererse a uno mismo.
Claro que, en la mayoría de los casos llevados a estudio, la
realidad no da cabida a las teorías clásicas. Siempre hay variables que se
escapan a todo entendimiento humano, ya sea el querer tropezar no una, sino
incontables veces con la misma piedra o, incluso, se han observado casos de
enamoramiento con la propia piedra, valga la redundancia. Se baraja la
posibilidad de que haya en el ser humano cierto gozo en colisionar con aquello
que le provoca dolor, similar a las antiguas prácticas masoquistas de algunas
civilizaciones más primitivas y comportamiento al que nombran las nuevas
corrientes como Autodestrucción o Derrotismo. Algunos escépticos lo denominan
ser gilipollas. Ha de tenerse en cuenta que, especialmente en los más
avispados, existe un riesgo relativo a la confusión entre la superación del
desamor con la búsqueda de otro clavo que, como si de una poción mágica se
tratara, ayude a sobrellevar las primeras fases de abstinencia. Como dicen los
intelectuales, en ocasiones el remedio es peor que la enfermedad. No sería nada
nuevo mencionar las experiencias en las que la búsqueda de un nuevo clavo
conllevó al encuentro con un problema mucho más grave. Aclarar que un clavo se
puede entender como persona o elemento distorsionador de la percepción de
emociones como el Alcohol. No se confunda el lector al asumir dichas
afirmaciones como únicas, verdaderas e incuestionables.
Las nuevas indagaciones respecto al tema
están enfocadas hacia el interrogatorio de: ¿Cuánto tiempo tarda en curarse un
Corazón Roto? A día de hoy únicamente se ha encontrado como respuesta la
confirmación de lo ardua y subjetiva que es la tarea. A cada persona su antídoto,
a cada corazón su tiempo, a cada tristeza su sufrimiento.
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