Rendirse.
A veces uno debe rendirse con alguien para salvarse a él.
Nos hablan de luchar, de no tirar la toalla, estar siempre al pie del cañón, no
sucumbir al derrotismo, salir siempre a flote.
Nadie nos dijo que había gente en el mundo por la
que luchar. Que, a veces, debemos dejarlas caer para que no nos arrastren a
nosotros. Rendirse en estos casos es la opción valiente.
Es, quizás, la única
manera de seguir luchando.
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