sábado, 5 de mayo de 2012

Sobredosis

Sangre. Eso es lo que te hace falta. Sangre en las venas. Grita, tiembla, muere, revive, arráncame la ropa a mordiscos. Soy la abogada del diablo que escondes bajo tu miserable calma. Ha llegado el momento en el que todos tus sentidos vuelvan a nacer. No te detengas ni un segundo, no repares en las secuelas, tan solo sé. Sé la llama de la vela que apagaste de un soplido, sé las veces que dijiste "quiero y no puedo", sé las ganas de morirte y tus intentos de suicidio, sé mis ganas de decirte que hoy te quiero. Coge tu ropa y haz las maletas, próximo destino al infinito, alto en la parada Puedo y lo he Hecho. Hoy has renacido y han sido tus ganas de comerte el mundo lo que hacen que hoy estemos aquí, sentados en el borde de un precipicio con la adrenalina en las venas y la libido en nuestros corazones. Fuego. Eso es lo que son tus sueños y ceniza los miedos. Droga, hemoglobina, insulina en vez de oxígeno, éxtasis que entra en los pulmones. Menos poesía y novela, más vida entre los renglones. No bloquees tus impulsos, no controles lo que eres, no te busques, créate. Desgárrate la piel y haz que sangren colores. Haz de las horas minutos y de los minutos jirones. No escatimes ni un segundo, no inviertas más silencios en lamentos, desgasta tu saliba en otros labios. Chilla hasta renunciar a tus latidos, corre hasta que tus piernas se transformen en alas, vive hasta que mueran tus sentidos. No tomes decisiones, sístole y diástole, no hay más. Emociones escondidas bajo la almohada hoy rebrotan entre las pupilas dilatadas de tantos llantos sin lágrimas. Desata los lazos, rompe tus reglas, coge tu bondad y apárcala en la niñez. Es hora de crecer. Hagamos una historia de tus ganas de morir y las mías de vivir, compremos mil estrellas para encender los corazones de aquellos que vivieron muertos, construyamos un lugar para los que murieron vivos. Sangra de rabia, ansia, dicha, vida. Fumémonos el tiempo que nos queda.


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