jueves, 19 de enero de 2012

Merece la pena



     El sabor a manzana del primer beso. Bañarte desnuda en un pantano. Hacer el amor en la playa. Respirar y correr libre en medio de una carretera. Llorar y reírte hasta que te falta el aire. Bucear en una bañera. Viajar a través de un libro. Esforzarte en conseguir un sueño, aunque al final no lo alcanzaras. Soñar despierta. Conocer gente nueva. Ir a la Universidad. Probar el primer cigarrillo y no poder parar de toser. Acampar una noche para ver las estrellas. Besar a ese chico en la noria. Sentir la emoción de la primera noche que sales de fiesta. Ponerte tacones y maquillarte por primera vez. Sentir las mariposas en el estómago cuando te enamoras. Hacer teatro. Llorar de rabia al sentir celos. Empacharte a golosinas sin tener arrepentimientos. Reírte hasta que duele y tener agujetas al día siguiente. Aprender a montar en bici. Apuntarte a boxeo con una amiga en una época de locura. Cantar hasta quedarte afónica. Ir a los conciertos de tu vida. Gritar como una posesa y ganar un mundial aunque odies el fútbol. El primer amor de verano. Prometerte no llorar más por él. Hacer tortitas a las seis de la mañana después de una noche entera sin dormir. Hablar por teléfono hasta que amanece. Caer en la tentación. Confesar tus miedos a alguien. La primera vez que lo haces y ese dolor de amor. Sentir que el corazón se te va a salir del pecho al verle. Tener miedo de perder a alguien. Cambiar, reconstruirte. Odiarte y juzgarte. Ver que los que te rodean cambian. No saber encajar esos cambios en tus amigos. Sentirte pequeña. Alejarte de los que más quieres. Hacerles daño. Hacerte daño. Buscar ayuda pero, a la vez, querer estar sola. Cambiar de aires, de amistades. Cometer grandes errores. Arrepentirte. Dejar ir a la persona que quieres. Cantar bajo la lluvia. Volver a enamorarte. Bailar en un Starbuck's. Desenamorarte. Contemplar el cielo tumbada en el césped. Tirarte al mar en ropa interior. Tener ganas de morirte. No querer existir. Seguir adelante. Derrumbarte, caer. Volver a levantarte. Bañarte de noche en una piscina. El primer fin de semana que tus padres te dejan sola. Hacer fiestas que se descontrolan. Probar el primer porro. Autosabotearte. Saber qué es lo que quieres y hacer todo lo posible para no conseguirlo. Sentirte engañada. El primer amarillo. Borracheras épicas con tus amigos. Ganas de pegar a alguien. Que te hagan daño. Hacer daño. Descubrir un pequeño lado homosexual. Pedir un condón en la Farmacia. Descubrir el mundo de los adultos y pensar que era más fácil cuando eras pequeña. Dormir con él y no querer separarte nunca. Pensar que ese chico iba a ser para siempre. Creer en los cuentos de hadas. Sentir que puedes volar. Estudiar el día de antes. Agobiarte y pensar que no servía para nada. Perder amigos. Encontrar otros nuevos. Mantener amistades de la infancia. Reencontrarte con exnovios. Volver a empezar. Tirar la toalla. Conseguir superar obstáculos. Pruebas de resistencia de Educación Física que se te hacían eternas. Castigos en los recreos. Pillarte por el chulito de la chupa de cuero del colegio. Viajar. Conocer nuevas culturas, no intelectualmente. Engañar a tus padres y hacer locuras. Llegar a casa con una sonrisa. Sentirte rebelde cuando sales con un amigo que tus padres odian. Aprender, o intentarlo, a tocar la guitarra. Ir al Retiro a pensar. Disfrutar del sol en una mañana de invierno. Pasear. Escribir. Dar de comer a los pájaros. Disfrazarte. Escaparte de casa saltando por la ventana. Ver películas de miedo y no poder dormir. Ir a la biblioteca para hacer de todo menos estudiar. Las excursiones del colegio. Crecer junto a alguien. Hablar por teléfono todos los días con la misma persona y confesarle tus más íntimos secretos. Las fiestas de los pueblos en verano. Escuchar las batallitas de los abuelos. Empezar a apreciar los domingos con mantita y película. Descubrir los secretos de la gente. Tener un alma gemela. Aprender a estar sola. Que te decepcionen. Sentirte espía cuando no paras de cotillear al chico que te gusta. Presenciar un streapteasse. Visitas guiadas a un sex shop. Primeras sangriadas universitarias. Sentir debilidad por los perroflautas de la Complutense. Tomarte una cerveza un miércoles cualquiera. Perder las ganas de levantarte por las mañanas. Los juernes. Recuperar la ilusión. Sentirte como en una montaña rusa. Echar de menos. Recordar viejos tiempos sentada con una vieja amiga y un café. Aceptar tus defectos. No rendirte...

2 comentarios:

  1. ¡Gracias por seguir-me!
    Me gusta muchísimo tu primera entrada, ¿lo de apuntar-te a boxeo con una amiga en una época de locura, es vedad? hahaha
    Besos:)

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    1. De nada! Gracias a ti por leer mis parrafones, que no es poco! :) Sí, la verdad es que fue una época algo extraña lo del boxeo, pero todo el mundo debería probarlo alguna vez en su vida! ;) Muak!

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