sábado, 28 de enero de 2012

Forever young

Tiramos la moneda y salió cruz. Saltamos por la ventana y nos escapamos de casa mientras nuestros padres dormían. Con un brick de sangría en la mano, la adrenalina del momento y el humo del tabaco intoxicando nuestros pulmones salimos corriendo hacia ninguna parte. Basta de caminar, corríamos como quien huye de su peor pesadilla, descalzos por la carretera, alejándonos de una vida llena de sueños sin cumplir, responsabilidades y obligaciones. Nos colamos en la azotea de un hotel y, desde el tejado, nos tumbamos a ver las estrellas mientras ahogábamos nuestras penas en alcohol. Volamos. Cogidos de la mano, corriendo por las calles de Madrid sin ninguna dirección. Quinceañeros, ebrios y estúpidamente felices. Podría vivir colgada de ese momento para siempre. Volvimos a tirar la moneda, salió cara y volvimos a casa con nuestros corazones y pulmones un poco más enfermos, pero algo más felices.




2 comentarios:

  1. ¡Me encanta, me encanta, me encanta y me encanta la entrada! ¡Me encantaría pasar una noche igual!
    En serio me gusta muchísimo (y decir muchísimo, es poco...)
    Besos:)

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  2. Oh! Vaya, muchísimas gracias! :3 Me alegro de que te guste. He de decir que noches como esta solo suceden cuando eres joven así que aprovecha que aún nos queda :) Muá! ^^

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