lunes, 17 de noviembre de 2014

Hoy he decidido



Hoy he decidido que me voy a poner bien. Le voy a cambiar de vestido a la negación y voy a pintarle en la cara un sí bien grande. Sí puedo. Me voy a levantar por las mañanas como si nunca nada me hubiera hecho daño, ni siquiera yo misma. Voy a irme a la cama con la emoción de quien no sabe lo que le deparará el día siguiente. Voy a vivir como si aún estuviera todo por descubrir. Voy a abrir los ojos como un recién nacido que ve el mundo por primera vez. Voy a oler las flores como si nunca las hubiera olido antes y aprenderé a contar de siete en siete para que siempre caiga en viernes. Voy a ver la vida como un pájaro que aprende a volar, como una mariposa que bate sus alas después de haber sido una oruga. Voy a cambiar el color de las paredes de mi casa para que dejen de estar tan vacías. Voy a abrir las ventanas para airear el olor a cerrado y dejar que entre la luz del sol para calentar el frío que nos hiela hasta los sentimientos. Voy a bajar al jardín a rodar por el césped, a regar las malas hierbas y a sembrar las semillas que tan solo me dieron penas. Saludaré por primera vez al cartero que viene todos los días a mi casa y le diré que no hay sonrisa más sincera que la suya por las mañanas. Me perderé cuando vaya a comprar el pan y dejaré sonrisas por el camino como hacía Pulgarcito con sus migas. Voy a dejar de pensar en encontrarme y me voy a dedicar a perderme y a crearme. Voy a aprender a nadar en un mar de ilusiones y voy a usar de flotador a la esperanza. Voy a hablar con desconocidos como si solo hubiera inocencia en sus almas y a cruzar el paso de cebra sin mirar si viene algún coche. Confiaré en las buenas intenciones de los señores que regalan caramelos en el parque. Jugaré con mis amigos a la rayuela en el patio de mi casa y saltaremos a la comba para estar más cerca de la Luna. Y ahí, en esa inocencia de mundo, bailaré por la carretera y cantaré mil canciones que solo hablen de historias bonitas con finales felices. Invitaré a mi casa al señor que vive debajo del puente del Manzanares y le haré reír a la secretaria de la Universidad cuya sonrisa no he visto en todo lo que llevo de carrera. Le voy a romper los esquemas al destino que nos lleva hacia el delirio. Buscaré mil razones por las que todos deberíamos seguir adelante, para que nadie piense en quedarse atrás. Porque este mundo ya se encarga de ponernos tristes, yo voy a querer a la vida como si no me fuera a doler. Sí, hoy he decidido que me voy a poner bien.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario